¿Es difícil aprender alemán para un español? Depende del orden en que lo aprendas
Por Enrique Signes7 de noviembre de 202611 min de lectura

El alemán se hace difícil cuando te lo enseñan todo a la vez: palabras, pronunciación, géneros y casos desde el primer día. Por eso las academias hablan de 18 a 22 meses para llegar a un nivel intermedio. Si cambias el orden y atacas una dificultad cada vez, una cabeza potente lo habla, lo entiende y tiene conversaciones en 4 semanas con 40 minutos al día.
Casi todo el que pregunta si el alemán es difícil ya lo ha intentado alguna vez. Empezó, se atascó con der, die, das y sacó una conclusión: que el problema era el idioma o, peor todavía, que el problema era él. Y no era ni una cosa ni la otra. Lo que pasa es que el alemán te lo enseñan todo a la vez, y aprender todo a la vez es difícil con el alemán y con cualquier cosa. Vamos a verlo despacio.
¿Qué es lo difícil del alemán para un español?
Si lees lo que dice todo el mundo, casi todos coinciden. El alemán tiene tres géneros, cuatro casos, artículos que cambian (der, die, das, den, dem), un verbo que se va al final de la frase y algunos sonidos que en español no tenemos. Pero antes de seguir hay que entender dos de esas palabras, porque si no, todo lo demás suena a chino.
El género es si una palabra es masculina o femenina. En español tenemos dos: el coche, la casa. En alemán hay tres, que son masculino (der), femenino (die) y neutro (das), y muchas veces no coinciden con los nuestros. La niña, por ejemplo, en alemán es neutra: das Mädchen.
Un caso es que una palabra cambia según el papel que tiene en la frase. En español lo hacemos sin darnos cuenta con los pronombres. Decimos «yo veo», «me ven» y «es para mí», y es la misma persona, pero la palabra cambia según quién hace qué. El alemán hace eso mismo con los artículos de todos los sustantivos, y por eso der se convierte en den o en dem. Tiene cuatro casos, y al principio da igual cómo se llamen, porque no te hacen falta.
Visto así, es normal que asuste. Y si te lo dan todo el primer día, claro que te bloqueas.
Por qué el alemán parece tan difícil: tres problemas en la misma bolsa
Pero fíjate bien en esa lista, porque no habla de un problema, habla de tres. Uno son las palabras, es decir, el vocabulario: saber que Zimmer es habitación. Otro es cómo suenan, que es la pronunciación. Y el tercero es cómo se combinan, que es la gramática: los casos, los géneros y el orden de la frase. Son tres cosas diferentes, y cada una se aprende de una forma diferente.
Y esto importa porque una cabeza puede con una dificultad cada vez, pero si le pones dos a la vez, se atasca. Es como si en tu primera clase de conducir te obligaran a ir hablando por teléfono. Lo harías fatal, y no porque no sepas conducir, sino porque te han sumado dos cosas que por separado te costarían poco. Entonces la pregunta buena deja de ser si el alemán es difícil. La pregunta buena es en qué orden te llegan sus partes.
Haz la prueba al revés. Si quisieras que alguien odiara el alemán, ¿qué harías? Le meterías el primer día el alfabeto, la pronunciación, los tres géneros y los cuatro casos, todo junto, y le pedirías que se aprendiera der, die, das, den y dem antes de saber decir «quiero comer». Pues eso es lo que hace casi cualquier curso. El alumno se atasca, como se atascaría cualquiera, y saca la conclusión que tiene más a mano, que es que el alemán es dificilísimo.
Es como montar un mueble con todas las piezas tiradas por el suelo del salón. Te parece imposible. Ahora imagina las mismas piezas metidas en bolsitas numeradas, primero la uno y después la dos. Las piezas son las mismas, pero la dificultad ha cambiado por completo. Con el alemán pasa igual: lo que falla es el orden, y eso es un fallo de la técnica, no de tu capacidad.
Y si no te lo crees, mira cómo aprende un niño alemán. A los dos años ya habla y no tiene ni idea de qué es un dativo. Primero le llegan las palabras, luego las frases, y la gramática y la escritura le llegan años después, en el colegio. Nadie le dio la tabla de declinaciones antes de dejarle pedir agua.
¿Se puede hablar alemán sin saber los casos?
Sí, y mucho antes de lo que crees. Para verlo hace falta otra palabra, que es conjugar. Conjugar es cambiar el verbo según quién hace la acción. En español decimos «yo como», «tú comes», «él come». En alemán pasa lo mismo: ich esse, du isst, er isst. Y al principio eso es una dificultad más que se suma a las anteriores.
Pero el alemán tiene un regalo que casi ningún curso aprovecha. Con wir (nosotros) y con Sie (usted o ustedes), el verbo se queda tal y como viene en el diccionario. Comer es essen, y «nosotros comemos» es wir essen. «Usted come» es Sie essen. Es decir, no hay nada que conjugar.
Así que con unas pocas palabras ya dices frases correctas. Wir wollen ein Auto kaufen: queremos comprar un coche. Wir es nosotros, wollen es querer, ein es un, Auto es coche y kaufen es comprar. No has tocado un caso ni una conjugación. Lo único raro es que, cuando hay dos verbos, el principal se va al final. El alemán puede describirte una hamburguesa entera, con su queso, su pan y su salsa, y dejar «comer» para la última palabra, así que te enteras de qué haces con ella cuando ya se ha acabado la frase.
Y para preguntar no hace falta nada nuevo. Pones el verbo delante y ya está. Sie wollen essen es «usted quiere comer», y Wollen Sie essen? es «¿quiere usted comer?». El otro verbo se queda al final, igual que antes.
Con los verbos separables pasa algo parecido, porque asustan mucho y pueden esperar. Son verbos que se parten en dos. Anrufen es llamar por teléfono, pero «te llamo» se dice ich rufe dich an, con el an al final. Si te lo dan el primer día, es un lío. Si te llega cuando ya hablas, es una pieza más.
¿Cómo dirías «nosotros queremos comer»?
Wir wollen essen. Con wir los dos verbos quedan como en el diccionario, y el principal, essen, va al final.
¿Y «¿quiere usted alquilar una habitación?»? (alquilar es mieten)
Wollen Sie ein Zimmer mieten? Para preguntar, el verbo pasa delante, y mieten sigue al final.
Cómo se aprenden las palabras alemanas sin olvidarlas
Si apartas la gramática del principio, lo que queda es memorizar palabras. Y una palabra es un dato que no se puede razonar. Nadie deduce que essen es comer: o lo sabes o no lo sabes. Por eso falla tanto lo normal, que es la lista que repites veinte veces. Repites, al día siguiente no está, y otra vez piensas que el problema eres tú.
Lo que yo uso es la asociación con una imagen absurda. Coges una palabra española que suene parecida a la alemana y la juntas con lo que significa en una escena exagerada y en movimiento, que puedas ver. Zimmer, habitación, se dice «tsíma». Entonces imagina una habitación entera, con su cama y su armario, haciendo equilibrio en la cima de una montaña. Y ya está, mañana te acuerdas sin haberla repetido, porque la cabeza guarda lo que le llama la atención y tira lo que le aburre. Lo cuento más a fondo en cómo memorizar vocabulario de otro idioma rápido y sin olvidarlo.




Y el género, cuando toque, se mete en esa misma escena: un hombre si la palabra es masculina, una mujer si es femenina y un bebé si es neutra. Al principio te lo puedes saltar. Cuando ya hablas, lo añades a la imagen que ya tienes, y el género sale solo al recordarla, sin tablas aparte.
Y la pronunciación, que tanto asusta, para un español es de lo más amable del alemán. Las vocales son casi las mismas que las nuestras y se lee como se escribe, sin las sorpresas del inglés. Hay sonidos nuevos, como la ü, que suena entre la i y la u, o la ch, que en muchas palabras suena como una j muy suave, como un gato que bufa. Pero son pocos, y al principio da igual que te salgan regular, porque lo que importa es hablar sin miedo.
Luego está el oído, que es otra cosa. Entrenar el oído es escuchar frases hechas con palabras que ya conoces, para que tu cabeza se acostumbre a la velocidad del alemán. Por eso va después de las palabras: si escuchas frases llenas de palabras que no sabes, solo oyes ruido.
Entonces, para un español, el alemán tiene una parte fácil, que son los sonidos y la lectura, y una parte difícil, que es la gramática. Y la parte difícil es justo la que menos hace falta para empezar a hablar.
¿Cuánto se tarda en aprender alemán siendo español?
Aquí entran las tablas de horas que salen en Google. El Goethe-Institut dice que para un B1 hacen falta de 350 a 650 horas pedagógicas, y hay dos palabras en esa frase que necesitan explicación. El B1 es el nivel intermedio de la escala europea, que va del A1, cuando empiezas, al C2, que es casi como un nativo. Con un B1 te manejas en la vida diaria. Y una hora pedagógica es una hora de clase de 45 minutos. Uno de sus cursos en Berlín tiene 72 de esas horas, que son 54 horas de reloj, repartidas en 8 o 12 semanas.
Lingoda calcula que, a cinco horas por semana, el B1 llega en 18 a 22 meses, y en sus propias preguntas frecuentes dice de 18 a 24. Además usa la escala del FSI, que es una escuela del gobierno de Estados Unidos donde forman a sus diplomáticos. Esa escala clasifica los idiomas según lo que les cuesta a ellos, que hablan inglés, es decir, a ellos y no a un español. Y ni con eso se ponen de acuerdo, porque Lingoda dice 828 horas, otra web dice 750 y otra dice 900. Es decir, cada uno mide lo que tarda su método, no lo que tarda el alemán.
¿Y de dónde salen todas esas cifras? De clases en grupo con gramática desde el primer día. Y un grupo va a la velocidad del alumno más lento. Es como la velocidad máxima de una curva, que no se pone pensando en lo que podría hacer un piloto, sino en que no se salga el peor conductor que pase por ahí. Una escuela o una app tiene que funcionarle a cualquiera que la pague, así que se ajusta al que menos puede. Por eso esas cifras no te dicen lo que tarda el alemán. Te dicen lo que tarda ese método con la persona más lenta de la clase.
Lo que se tarda con el método de los inteligentes
Con el orden correcto, que es palabras con imagen, frases que no conjugan, el oído y la gramática al final, se va muchísimo más rápido. Y ojo, que aquí no comparo lo mismo con lo mismo: ellos miden lo que se tarda en llegar a un B1, y yo te hablo de defenderte, que ahora te explico qué es. Para hablarlo, entenderlo y tener conversaciones, mis tiempos son estos:
| Al día | Tiempo |
|---|---|
| 40 minutos | 4 semanas |
| 20 minutos | 8 semanas |
Ahora, cuidado con lo que significa eso, que no se lea mal. Hablarlo en ese tiempo quiere decir defenderte: hablar y entender lo de la vida diaria, pedir, preguntar, quedar y contar cosas, con errores y sin escribir perfecto. La fluidez llega después, hablando. Y los casos y los géneros siguen ahí, solo que ya no te los encuentras el primer día, sino cuando ya hablas y tu cabeza los pide.
¿Este método sirve para cualquiera?
No, y prefiero decirlo. Esta forma de aprender exige mucha más cabeza que la de una persona media, porque procesas mucha información y muy rápido. Las sesiones son intensas, y alguna te puede dejar hasta un poco de dolor de cabeza. Si estás en la media o por debajo, te irá mejor el ritmo de la academia, que para eso está hecho. Pero si en clase te aburrías esperando a los demás, o aprendes las cosas a la primera y te desespera tener que repetirlas, ese ritmo te frena, y seguramente ya lo has notado.
Entonces, si te atascaste con der, die, das, lo que te frenó fue el orden, y eso se cambia. Si quieres hablarlo, entenderlo y tener conversaciones en 4 semanas con 40 minutos al día, déjanos tu correo y te avisamos el día que abramos.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta aprender los casos para empezar a hablar alemán?
No. Con wir (nosotros) y Sie (usted) el verbo queda como en el diccionario, y frases como «Wir wollen ein Auto kaufen» son correctas sin tocar un caso. Los casos se pueden dejar para cuando ya hablas.
¿Cuántas horas hacen falta para un B1 de alemán?
El Goethe-Institut habla de 350 a 650 horas de clase de 45 minutos, y Lingoda de 18 a 22 meses a cinco horas por semana. Son cifras de clases en grupo con gramática desde el primer día, que van al ritmo del alumno más lento.
¿Cómo se aprende el género de cada palabra en alemán?
Metiéndolo dentro de la imagen de la palabra: un hombre si es masculina, una mujer si es femenina y un bebé si es neutra. Al principio no hace falta; cuando ya hablas, lo añades a la escena que ya tienes, y el género sale solo al recordarla, sin tablas aparte.
¿Es difícil la pronunciación alemana para un español?
Es de lo más fácil del idioma, porque las vocales son casi como las nuestras y se lee como se escribe. Hay pocos sonidos nuevos, como la ü, la ö, la ch o la r, y al principio no importa que salgan regular.
¿Es más difícil el alemán que el inglés para un español?
Depende de la parte. En pronunciación el alemán es más fácil, porque se lee como se escribe y el inglés no. En gramática el alemán tiene más piezas, pero casi ninguna hace falta para empezar a hablar.

Enrique Signes
Creador de idiomas.studio
Aprendo y enseño idiomas con asociaciones de imágenes. Hice idiomas.studio para que cada palabra se quede a la primera.
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Fuentes
- Goethe-Institut Argentina – Goethe-Zertifikat B1
- Goethe-Institut – Curso de alemán
- Lingoda – Is German hard to learn?
- Multibhashi – How long does it take to learn German fluently
- FSI Language Difficulty Rankings Explained
- Study in Europe – Idioma alemán
- INESEM – Dificultad de aprender alemán
- GlobalExam – ¿Es difícil aprender alemán?
- Deutschland.de – Aprender alemán es fácil
- UNED – AC AL 46
- UGR – Cursos intensivos de alemán en la FTI
- Study Abroad – Consejos para aprender alemán
