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Cómo memorizar vocabulario de otro idioma rápido y sin olvidarlo
Por Enrique Signes7 de noviembre de 20268 min de lectura

Para que no se te olviden las palabras de otro idioma tienes que dejar de repetirlas, porque una palabra nueva no tiene dónde quedarse en tu cabeza y por mucho que repitas eso no cambia. Entonces, lo que hay que hacer es buscar algo en español que suene parecido y montar una escena absurda con su significado. Y luego ya la sacas sin mirar, la repasas cuando se te empiece a ir y la metes en una frase.
Por qué se te olvidan las palabras aunque las repases
Todo el mundo te dice que no intentes aprender 100 palabras de golpe, como si ese fuera tu límite. Que hagas poquito, unos minutos al día, que repases bien y que te bajes una app. Entonces tú haces caso, se te olvidan las palabras igual y piensas, vale, tengo mala memoria, o no estoy repasando lo suficiente.
Pero vamos a pensarlo al revés. Primero piensa en qué cosas recuerdas sin haberlas estudiado nunca. Un susto, una vergüenza, una escena rarísima que viste por la calle hace años. Eso se te ha quedado sin repasarlo ni una vez, porque te llamó la atención y lo viste con tus ojos. Es decir, tu cabeza guarda lo que le impacta y lo que puede imaginar. Y ahora piensa en lo contrario. Si quisieras olvidar una palabra a propósito, le quitarías todo eso: nada de imagen, nada que llame la atención, solo letras en una lista, igual que todas las demás. Y eso es exactamente lo que te mandan hacer. Es decir, te enseñan a estudiar las palabras de la forma en la que tu cabeza menos las guarda, y encima te sientes mal porque se te olvidan.
Porque una palabra de otro idioma es un dato sin lógica. ¿Por qué comer en alemán se dice essen? No hay ningún porqué. Cuando entiendes algo lo recuerdas casi sin querer, pero aquí no hay nada que entender, entonces tu cabeza no tiene dónde dejarla. Es como colgar un abrigo en una pared sin percha. Lo cuelgas y se cae. Lo vuelves a colgar y se vuelve a caer. Y te dicen, nada, tú sigue colgándolo, pero cada unos días, con intervalos. Y tú dices, oye, ¿y si ponemos una percha? La percha es algo a lo que agarrar la palabra, y ahora vemos cómo se pone.
Por qué todos te recomiendan ir tan despacio
Ahora, si es tan evidente, ¿por qué no te lo dice nadie? Pues por lo mismo que pasa con la velocidad de una curva. ¿Quién crees que la decide? El mejor conductor no. La decide el peor. Es decir, miran al más torpe que pueda pasar por ahí y dicen, vale, ¿a cuánto puede ir este sin salirse? Pues eso es lo que pone la señal. Y tú puedes ser piloto, que te van a poner lo mismo, porque la señal no puede decir: los buenos, más rápido.
Con los idiomas es exactamente igual. Una app o una academia tiene que vender a todo el mundo, entonces tiene que funcionarle al que menos puede de todos los que la van a comprar. Por eso todo es poquito a poquito, unos minutos y a jugar. Y para la masa está bien, porque está hecho para eso. El problema es que te han puesto a ti la misma señal, y tú te la has creído.
Con una buena técnica se pueden llegar a estudiar 581 palabras de alemán en un día. Y ojo, estudiar una palabra no es sabérsela, eso viene después con los repasos. Pero fíjate en la distancia que hay entre eso y «no intentes aprender 100 de golpe». Esa distancia es la velocidad a la que nadie te ha dicho que puedes ir.
Cómo se pone la percha
La percha es una escena absurda que une cómo suena la palabra con lo que significa. Por ejemplo, Katze es gato en alemán y suena a «case». Entonces te imaginas un gato atacando a cualquier novia que se case, y lo ves de verdad, con el vestido, la gente gritando y el gato encima. A partir de ahí, cuando oyes Katze te viene esa escena, y como en la escena hay un gato, ya sabes lo que significa. Haben significa tener y suena a «haba», pues piensas en tener un haba. Parece una tontería, pero tu cabeza guarda sola lo que le llama la atención, y nadie se emociona con una lista.
Y todo esto parte de una idea muy simple: la mente puede con una dificultad, pero con dos se atasca. Es decir, si intentas aprender una palabra y a la vez una regla de gramática, te lías con las dos. Por eso, mientras memorizas, te olvidas de la gramática y solo te preocupas de que la palabra se quede. Una clase normal hace justo lo contrario. Te mete palabras, reglas y pronunciación el mismo día, y cuando te bloqueas te dice que el alemán es difícil.
Eso sí, no vale cualquier escena. Tiene que sonar como la palabra entera, porque si solo se parece al principio luego vas a dudar. Tiene que ser algo que puedas ver, con gente o cosas haciendo algo. Y tiene que entenderse a la primera, porque si tienes que descifrarla no te va a servir cuando estés hablando con alguien.
Qué hacer con cada palabra, paso a paso
Primero creas la escena. Después dices la palabra en voz alta, dices lo que significa, cierras los ojos y la miras unos segundos como si estuviera pasando delante de ti. Ya está, no hace falta repetirla.
Luego tapas la palabra e intentas sacarla de la cabeza, primero del español al alemán y después al revés. Este es el paso que se salta casi todo el mundo, porque releer es muy cómodo y te da la sensación de estar estudiando, pero leer algo y saberlo son dos cosas distintas. Solo cuando la sacas tú sabes si la tienes. Y si no sale, no mires la respuesta todavía, vuelve a la escena.
Los repasos van cuando la palabra se empieza a ir. Yo haría uno al día siguiente, otro a los dos o tres días, otro a la semana, otro a las dos semanas y otro al mes. Y si una palabra te falla siempre, no te empeñes, porque lo normal es que la escena sea floja. La cambias por otra más absurda y a correr.
Pruébalo ahora con cuatro verbos alemanes
Vamos a hacerlo. Empezamos por verbos porque son lo que te deja decir cosas. Mira cada escena un momento y di la palabra en voz alta:




Ahora baja la vista para no ver las imágenes e intenta contestar. Pulsa cada pregunta solo cuando tengas la respuesta en la cabeza.
¿Cómo se dice querer?
Wollen
¿Cómo se dice comer?
Essen
¿Qué significa kommen?
Venir
¿Qué significa sprechen?
Hablar
Si te han salido, acabas de aprender cuatro verbos sin repetirlos ni una vez.
Cómo usar las palabras desde el primer día
En clase te harían conjugar antes de dejarte decir nada. Conjugar es cambiar el verbo según quién habla, como en español yo como, tú comes, él come. Y no hace falta para empezar, porque en alemán el verbo con wir (nosotros) y con Sie (usted) se dice igual que en el diccionario. Es decir, con lo que acabas de ver ya puedes decir frases correctas:
- Wir wollen essen. Queremos comer.
- Wir wollen sprechen. Queremos hablar.
- Wollen Sie kommen? ¿Quiere usted venir?
Mañana intenta decirlas sin mirar, y luego cambia alguna palabra por otra que sepas. Durante un tiempo vas a hablar como Tarzán, y está perfecto, porque un niño tampoco empieza por la gramática. Dice agua, dice quiero, y cuando tiene eso junta las dos palabras y consigue el agua.
Por qué casi nadie aprende así
Si funciona, ¿por qué no lo hace todo el mundo? Pues porque repetir es cómodo. Lo puedes hacer medio dormido y acabas con la sensación de haber trabajado. Aquí tienes que imaginar, pensar rápido y sacar cosas de tu cabeza, y una sesión seria cansa de verdad. Por eso no es para todo el mundo. Yo diría que es para ese 15–20 % de arriba, y al resto le va a seguir pareciendo más fácil su lista.
Lo que falta para hablar de verdad
Con palabras sueltas no tienes conversaciones. Para eso necesitas el orden completo, es decir, qué palabras van primero, cómo se construyen las frases, cómo se entrena el oído y cuándo entra la gramática. Con ese orden se aprende entre 10 y 20 veces más rápido, y con 40 minutos al día, en 4 semanas lo hablas, lo entiendes y tienes conversaciones.
Y luego te dicen que un idioma lleva años. Claro que lleva años, a esa velocidad. Si quieres ir a la tuya y no a la del peor conductor, déjanos tu correo y te avisamos el día que abramos.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que repasar el vocabulario?
Yo haría un repaso al día siguiente, otro a los dos o tres días, otro a la semana, otro a las dos semanas y otro al mes. Si la palabra te sale sola puedes alargar el salto, y si falla, cambia la escena.
¿Sirven las apps de tarjetas?
Sirven si te obligan a sacar la palabra sin mirar y cada tarjeta lleva su escena. Una tarjeta con la palabra y su traducción sigue siendo una lista, aunque esté cortada en trozos.
¿Qué hago si siempre fallo la misma palabra?
Deja de repetirla, porque lo normal es que la escena sea floja. Busca otra más absurda y trátala como si fuera nueva.
¿Cuántas palabras nuevas puedo meter al día?
Las que puedas sin que se te caigan las anteriores. Por eso primero repasas, luego metes las nuevas, y bajas el ritmo en cuanto notes que se te empiezan a olvidar.
¿Por dónde empiezo?
Por los verbos, porque con ellos ya puedes decir cosas desde el primer día. Y en alemán, con wir y Sie, el verbo se dice igual que en el diccionario.

Enrique Signes
Creador de idiomas.studio
Aprendo y enseño idiomas con asociaciones de imágenes. Hice idiomas.studio para que cada palabra se quede a la primera.
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